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Agotamiento emocional, la consecuencia de exigirse ser fuerte



Has sentido apatía, desánimo o tristeza? Estos sentimientos pueden convertirse en un profundo cansancio que te paraliza, disfrazado de miedo y duda, pero qué conlleva al ser humano a padecerlos: el estrés, una de las patologías más comunes que pueden residir en el tema de hoy: agotamiento emocional.

Llamado síndrome de burnout, el desgaste emocional cada vez es más común en la sociedad, un estudio publicado en 2015 define a este tipo de cansancio como la pérdida progresiva de energía, mismo que se origina por exceso de trabajo y estrés, lo que afecta el desempeño de las tareas diarias.

El agotamiento emocional se origina porque hay un desbalance entre lo que damos y lo que recibimos. Quienes son víctimas de éste se caracterizan porque entregan todo lo que pueden de sí mismos, bien sea en el trabajo, en el hogar, en la pareja o en cualquier terreno.

CÓMO IDENTIFICARLA?
Primero es indispensable que identifiques cómo te sientes. Si estás cansado sería bueno que te preguntes la razón. Pese a que el agotamiento emocional está (como ya se mencionó antes) muy relacionado con el trabajo, éste no es el único culpable. La sobrecarga de responsabilidades y presiones de cualquier tipo pueden llevarte al límite. Los síntomas iniciales del agotamiento emocional son:

Cansancio físico. La persona se siente fatigada con frecuencia. Desde que despierta.

Insomnio. Una persona con agotamiento emocional tiene dificultades para dormir, siempre los problemas le dan vuelta en la cabeza.

Irritabilidad. Hay molestia y pérdida del autocontrol, con cierta frecuencia.

Falta de motivación. La persona comienza a actuar mecánicamente. No siente entusiasmo, ni interés por sus actividades.

Distanciamiento afectivo. Las emociones comienzan a ser cada vez más planas. Como si en realidad no sintiera prácticamente nada.

Olvidos frecuentes. La saturación de información y/o de estímulos da lugar a fallas en la memoria. Se olvidan con facilidad las pequeñas cosas.

Dificultades para pensar. La persona siente que se confunde con facilidad. Cada actividad le implica un mayor gasto de tiempo que antes. Se razona lentamente.
El síndrome de burnout cuenta con cuatro niveles, de leve a moderado, lo que puede ocasionar estragos desde dificultad para levantarse por las mañanas hasta aislamiento muy marcado, colapso, cuadros psiquiátricos y suicidios.

CÓMO COMBATIRLO?
La mejor manera de superar el agotamiento emocional es, por supuesto, descansando. Hay que encontrar tiempo libre para relajarse y estar tranquilos. Ayudémonos de ejercicios de respiración, meditación. Este tipo de ejercicios bajan el ritmo cardíaco y con ello nos empieza a invadir una sensación de paz y relajación muy placentera.

Dormir las horas suficientes. El ciclo del sueño no se puede ver alterado porque si no se desregula nuestra mente. Se necesitan ciertos hábitos diarios y dormir al menos ocho horas.

Hidratarnos bien. El agua es como la gasolina de nuestra mente. Beber dos litros al día.
Realizar ejercicio físico, ayudará a eliminar toxinas y generará endorfinas, las llamadas hormonas de la felicidad.

Aprender a establecer prioridades. No se puede abarcar todo a la vez, establecer una lista de pequeñas metas alcanzables y abordarlas de una en una.

Hay que saber decir no. Debemos ser el centro de nuestra vida, ni otras personas, ni el entorno, nosotros. Nos convierte esto en egoístas? Por supuesto que no, para estar bien con los demás debemos primero estar bien con nosotros mismos.

Comunicarnos asertivamente, es decir, decir lo que pensamos y sentimos sin caer en conductas sumisas o reproches. Una buena comunicación es la solución a muchos malestares emocionales.


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